No tener que separar la vista de tu obra te ayudará a mantener la concentración en un solo punto. Es mucho más sencillo pensar en tu idea y plasmarla en el lienzo si no te detienes a pensar otras cosas. Evitar disrupciones te ayudará a darle sentido y uniformidad a tu obra.

Si antes empezar preparas tus mezclas solo tendrás que centrarte en lo que de verdad importa. Se creativo e inicia todas tus obras con todo listo para apartar la mirada de todo aquello que no sea el lienzo.

Cuando estás delante de tu cuadro en blanco es mucho más práctico poder tener tus mezclas a mano. Una paleta de acuarelas es la herramienta perfecta para no separar la vista de todas tus creaciones hasta terminarlas.

Consigue encauzar tu inspiración…

  1. Piensa que colores van a predominar en el cuadro: al escoger el color estás dando carácter a la obra. Por ejemplo, los tonos mas claros indican pureza o inocencia, en cambio los colores mas intensos están cargados de significado, en el caso del rojo inspira pasión o ira o en el caso del azul confianza y seriedad.
  2. Ponlos todos en tu paleta: puedes usar cada uno de los huecos para una mezcla distinta, así podrás hacer que el colores de las acuarelas se fusionen hasta crear uno uniforme.
  3. Desata la imaginación: sal de casa y busca la inspiración en el rincón mas alejado en la naturaleza o en el centro de una gran ciudad. La creatividad está en los ojos del que mira.
  4. Se preciso al trazar las pinceladas: trata de pintar con suavidad deja que tu muñeca se relaje y pinte lo que tu imaginación piensa.